Roberto Torres ha construido su trayectoria en el terreno del negocio, no en el de la tecnología. Formación empresarial, auditoría, análisis financiero y forensic accounting han sido el marco en el que ha aprendido a leer una empresa: dónde genera valor de verdad, dónde lo pierde y qué números merecen confianza y cuáles no.
A eso se suma una parte igual de determinante: la negociación y el desarrollo de negocios. Años entendiendo cómo se cierra un acuerdo, cómo se estructura una operación y cómo se lleva una idea desde el papel hasta convertirla en una empresa que funciona. Es una experiencia que se construye con el tiempo, sobre negocios y decisiones reales — no en un curso ni en un manual.
La tecnología y la inteligencia artificial han llegado después, como una evolución natural de ese recorrido — no como una nueva identidad. Roberto Torres no se presenta como experto en IA ni como consultor de prompts: se presenta como alguien que aplica, con el mismo rigor financiero y de negocio de siempre, las herramientas más recientes disponibles cuando tiene sentido hacerlo.
Esa es la premisa de Capital Ibiza: el criterio se forma analizando negocios y números durante años. La IA es solo la herramienta más nueva de la caja — se usa cuando ayuda, y se descarta cuando no aporta nada.
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