El error más frecuente no es elegir mal una herramienta — es automatizar, digitalizar o invertir en un proceso o un proyecto cuyos números nunca funcionaron. La tecnología ejecuta más rápido lo que ya existe; no corrige un modelo de negocio que no es rentable.
Por eso analizamos primero la unidad económica, el margen y el flujo de caja de un negocio o un proyecto. Solo cuando esos fundamentos tienen sentido, tiene sentido preguntarse qué papel puede jugar la automatización o la inteligencia artificial.